Exposiciones de Fotografia en Buenos Aires

PAISAJES INMATERIALES EN EL CENTRO CULTURAL ROJAS

Paisajes inmateriales: Magnin – Zancolli – Montero Swinnen – Lauda – Canvas – Iasparra – Lasso

Inauguración: Martes 14 de junio a las 19 hs
Hasta el 29 de julio
Importante: La muestra puede visitarse de lunes a viernes de 14 a 22 hs.
Centro Cultural Ricardo Rojas – Corrientes 2038 – Galería de Arte
Entrada gratuita

El paisaje como reflejo de la subjetividad, en la obra de siete jóvenes artistas
(Nota publicada en TELAM)

LA MUESTRA “PAISAJES INMATERIALES”, QUE INVESTIGA LA CONCEPCIÓN CONTEMPORÁNEA DEL PAISAJE A TRAVÉS DE SIETE JÓVENES ARTISTAS CONSAGRADOS QUE REPRESENTAN A ESPACIOS EMERGENTES, SE INAUGURARÁ EL MARTES A LAS 19 EN EL CENTRO CULTURAL ROJAS.

Gonzalo Lauda, Carolina Magnin, Samuel Lasso, Ezequiel Montero Swinnen, Carolina Zancolli, Nacha Canvas e Ignacio Iasparra son los autores de las pinturas, dibujos, fotografí­as, objetos y videos que podrán verse hasta el 29 de julio en el edificio de avenida Corrientes 2038 (CABA),

La exhibición curada por la psicóloga y catedrática especializada en arte contemporáneo Fabiana Barreda toma a la naturaleza como un dispositivo de contemplación romántica, al cual representa mediante nuevas formas conceptuales que buscan recrear el estado interno de quien contempla. Será parte de un proyecto que apunta a crear una universidad pública generadora de nuevo conocimiento.

Fotogramas de una tela arrugada donde el espectador puede descubrir paisajes propios, el díptico de un mar tranquilo ladeado por una tempestad, un faro desenfocado, edificios vistos desde el agua, la toma de una bahía que parece aérea y antigua, fracciones de bosques, abstracciones que podrían ser un horizonte: las piezas parecen provenir de un universo extraterrenal.

“En esta muestra la noción de paisaje se redefine a través de una mirada contemporánea, la llamé ‘inmaterial’ porque tiene que ver con el estado que alcanzamos durante la contemplación”, dice a Télam Barreda.

“Se trata de recrear la condición -emocional, fí­sico, espiritual y mental- que se produce cuando el artista observa naturaleza”, agrega la curadora nacida en Buenos Aires en 1967.

“El paisaje ya no es lo que está afuera, sino lo que se siente en el cuerpo (y percibe más allá de él) transferido a la imagen con procedimientos nuevos”, grafica.

Por ejemplo la postproducción de Lauda con fotos tomadas en Península Valdés, que conservan una apariencia clásica a pesar de haber sido tratadas digitalmente para virar las tonalidades y recrear las sensaciones y registros íntimos.

“Hay algo de la contemplación en vivo de la obra de arte que genera algo relacionado con la vibración del color, algo parecido a la meditación”, como ocurre al observar un tiempo largo paisajes de Darren Almond, Caspar Friedrich, Todd Hido u Olafur Eliasson, incluso las urbes de Thomas Struth o los territorios helados y la fauna retratada por Hiroshi Sugimoto.

Estos artistas marcan la genealogía desde donde Barreda da forma a esta muestra, “desde ahí piensan los artistas y su mirada incluye un interés ecológico, tiene que ver con rescatar el suelo que habitamos como espacio sagrado”.

Sobre fondo negro apenas se vislumbran unas ramas y unas hojas, las formas se pierden en la oscuridad y el visitante debe acercarse mucho a la pieza para discernirlas: la obra de Iasparra invita a esa meditación, “luz que emerge de la oscuridad tomada en el litoral de Tigre, la naturaleza en el delta”, describe Barreda; y algo parecido ocurre con los dibujos de un volcán venezolano trazados por Lasso.

Para la curadora “tiene que ver con una conciencia ecológica, hay algo de la obra de arte que es cómo el imaginario transforma esa naturaleza en un tesoro, la cura, registra, postproduce y devuelve como un proceso contemplativo, en conexión con su fuerte simbología transmutadora”.

Allí se encuentran las impresiones sobre vidrio de Maguin, a partir de diapositivas que tomaron sus padres en los años 50; las de Zancolli en “A veces un lugar”, capas traslúcidas donde recompone el paisaje de un paraje cordobés que visita cada año; o la ingravidez de la tela flotante de Montero Swinnen y las arquitecturas que Canvas descubre en la nieve de Ushuaia.

Montada en el icónico espacio cultural de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la exposición va más allá, da cuerpo a la idea de una academia portadora de nuevo conocimiento, señaló Barreda, porque “el arte contemporáneo es experimental y vanguardista y esa es la forma en que la sociedad se piensa a sí misma, la manera de dar cuenta de sus nuevos imaginarios”.

Los artistas convocados por Barreda “pertenecen a un circuito de galerí­as emergentes pero además son los nuevos consagrados, muchos reconocidos en destacadas ferias como ArteBA”.

En esta línea, destacó la importancia de galerías como Hilo, Prieto, Quimera y Cosmocosa en la escena local, que delinean un circuito alternativo y novedoso de producción estética, el cual redunda en “visibilidad, conceptualización y comercialización” de un arte novedoso.

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