Exposiciones de Fotografia en Buenos Aires

ALBERTO GOLDENSTEIN PRESENTA LOS NUEVOS TITULOS DE LA COLECCION DE FOTOGRAFIA EMR

Jueves 8 de may de 2014 a las 19:30hs
Museo Estévez, Santa Fe 748, Rosario
ALBERTO GOLDENSTEIN PRESENTA LOS NUEVOS TITULOS DE LA COLECCION DE FOTOGRAFIA EMR
LOS ABRAZOS DE GABRIELA MUZZION
LOS SEGUNDOS DE CECILIA LENARDON

ALBERTO GOLDENSTEIN PRESENTA LOS NUEVOS TITULOS DE LA COLECCION DE FOTOGRAFIA EMR

Tentativas de agotar una escena íntima
Estos dos nuevos libros de la colección de fotografía rosarina contemporánea de la Editorial Municipal de Rosario; plantean un teatro trágico de los más banales objetos cotidianos, por un lado y la desdramatización de una grave pérdida por el otro.

Por Beatriz Vignoli
(Nota publicada en Rosario12)

Los dos nuevos libros de la colección de fotografía rosarina contemporánea de la Editorial Municipal de Rosario tienen en común el tratamiento de una escena íntima en direcciones opuestas. En Los abrazos, de Gabriela Muzzio, la repetición (a lo largo de años, por distintos modelos) de la pose espontánea de una instantánea convoca fantasmas amables del pasado personal. En Los segundos, de Cecilia Lenardón, la fotografía recrea el claroscuro tenebrista de bodegones como los que pintaba Francisco de Zurbarán en el siglo XVII. Si Lenardón hace un teatro trágico de los más banales objetos cotidianos, Muzzio desdramatiza una grave pérdida creando un ritual colectivo. Se trata, en un caso, de volver ominoso lo familiar (Lenardón) y en el otro de lo opuesto: hacer un álbum familiar con extraños (Muzzio). Se suman estos títulos a los dos editados el año pasado: La noche, de Luis Vignoli, y El centro, de Paulina Scheitlin. Los cuatro se consiguen en el kiosco de la EMR/UNR en Córdoba esquina Corrientes.

Cecilia Lenardón (Rosario, 1979) es artista de la galería Foster Catena. Fue finalista del Premio Itaú con la obra número 26 del libro (“impuestos, diapositivas, gorrión, paquete, libreta”), presentada con el título de Pasado mañana. En un punto áureo de la composición de la foto, se lee la fecha de vencimiento de un impuesto. Lenardón estuvo entre los 47 finalistas del Premio Itaú de Artes Visuales que expusieron en la Usina del Arte de La Boca, en Buenos Aires, de febrero a abril de 2013. Para entonces había participado dos veces en obras colectivas ganadoras del Premio Petrobrás ArteBA 2010 y 2012.

“Una de las libretas escondidas es una libreta de casamiento”, contó Lenardón a Rosario/12. “En la foto se llega a leer Registro Civil”. El gorrión está muerto, patitas arriba. “Tiene que ver con esa cuota de cosa mortífera que convive con uno. Cuando la muerte aparece lo hace siempre desconcertando, cuando no se la espera. Algo de lo irrisorio está presente en ese gesto de abrir el cajón y encontrar un gorrión muerto”, comentó. El título de la serie, Los segundos, remite al tiempo de exposición y también a lo que está en segundo plano: “Los objetos no hablan, y eso hace que se vuelvan un imán para mí. Los envuelve un campo enigmático muy fuerte, un límite invisible e irremediable, que necesita de una mirada que se detenga no en el primer plano, sino en el segundo, que es donde viven los silenciosos”, escribe en el prólogo. La serie todavía no tenía título en noviembre de 2013, cuando Lenardón expuso seis gigantografías de otra serie en la fachada del Centro Cultural San Martín (Ciudad de Buenos Aires).

Psicóloga especializada en Psicología del Arte, corresponsal de Arte al Día, hija de una escritora (Gloria Lenardón), hermana de una artista (Silvia) y empleada de planta permanente del Museo Castagnino, Cecilia Lenardón incluye sus “naturalezas muertas” en la tradición de “los pintores flamencos del siglo XVI como Ambrosius Bosschaert”. Sus fotos con gorriones o gatos se asemejan, por su atmósfera, a algunos bodegones animalistas de Bosschaert. Pero su tratamiento del objeto inanimado se aleja de las flores exuberantes del holandés y se acerca a la sobria parquedad contemplativa del sevillano. La forma en que las cosas parecen meditar sobre la brevedad de su duración, pintadas por Zurbarán con la misma técnica de claroscuro e iluminación tenebrista que concedía al rostro humano, hace que se valoren hoy sus vasos, limones y cestas, ya fuesen el tema de la obra o una escena secundaria respecto de la principal. Ellos son los ancestros de las composiciones con triviales objetos cotidianos (una escoba y un diario, dos bananas en un plato) que Lenardón dramatiza gracias a la magia de la luz.

“Un apagón mundial y adiós todas las fotos”(subtítulo)

En el catálogo de la exposición 34ARC, con la que se reinauguró el Museo Castagnino en diciembre de 1999, se destaca por su eficacia expresiva un autorretrato fotográfico en blanco y negro de Gabriela Muzzio (Marcos Juárez, Córdoba, 1969). La foto dentro de la foto está tomada del álbum familiar propio. “Esa foto que aparece en el autorretrato, y la de la tapa del nuevo libro, forman parte de una misma secuencia tomada en un mismo día”, cuenta Muzzio a Rosario/12.

En una de las fotos, sus padres están de frente, separados, como ensimismados. En la otra, se abrazan con lo que Muzzio define como “una extraña intensidad”. “Mi mamá murió cuando yo tenía un año y mi papá cuando yo tenía 16. Entre migraciones, cambios de ciudades, el álbum había quedado con mi viejo”, recuerda la fotógrafa. “Cada año cuando visitaba a mi padre, recorría una y otra vez nuestro pequeño álbum de fotos”, escribe en el prólogo. “Repetí el ritual del álbum anualmente, hasta que un día fue mío”. Este modo oblicuo de narrar se encuentra presente en la foto de 1999, montaje compuesto en la toma.

La serie Los abrazos constituye, en su producción misma, una acción artística. También fue un nuevo álbum y una instalación. “Me interesan los archivos”, afirma Muzzio. “Trabajo en el del Museo de la Ciudad, y en el de la Escuela Musto. Como elemento de la memoria personal o colectiva, el archivo es como un rompecabezas. Esa imagen me llevó a reencontrar la historia de mi familia. Yo no sabia que el padre de mi padre era italiano; eso me llevó a vivir allá. El año 1999 fue para mí el inicio de entender a partir de la fotografía cuestiones personales, y en la búsqueda fue quedando con más pregnancia esa foto del abrazo. En medio del camino recibo de regalo una Holga, hago unas pruebas y veo que el trabajar con esa cámara de plástico les quita dramatismo. Cuando encontraba una pareja que tenía para mí algo en común con la pareja de la foto, les contaba la historia, les mostraba la foto y posaban. Después le regalaba esa imagen a cada uno de ellos. Hice eso 10 años. Fui poniendo las fotos en un cuaderno y armé un libro. Eso lo mostré en la Bienal de Fotografía Documental de Tucumán de 2008. Era una instalación con un velador y una mesa y ese libro rojo artesanal. Nada más, no había ningún texto. La gente se sentaba y miraba las fotos. Estos años hubo un boom de libros de fotografía, que me permitió concretarlo y cerrarlo”, resume. Subraya ese “cerrarlo”.

Asegura Muzzio que la intención no fue terapéutica. Y sin embargo asombra su insistencia en una tentativa de recrear hasta agotarla una escena primaria perdida, presente en la foto de archivo. Los abrazos de las diversas parejas resultan tan emotivos como el de aquella imagen. La serie se inscribe en una misma línea estética con la fotografía que aborda desde lo personal la historia política trágica, aunque los hechos en este caso sean meros daños colaterales.

Desde 1999 Gabriela Muzzio es docente del Taller de Fotografía de la Escuela Municipal de Artes Plásticas Manuel Musto. Entre otros maestros, estudió fotografía con Adriana Lestido (con cuya obra parece compartir rasgos de estilo y grados de empatía) y conservación con Anne Cartier﷓Bresson. Le importa la técnica. Sigue trabajando en fotografía analógica, experimentando ahora con la “complicada, lenta, engorrosa” técnica del colodión húmedo, cuyo soporte son “frágiles placas de cristal”. “Este es un momento donde la fotografía está al máximo de sus posibilidades”, reflexiona Muzzio. “La fotografía digital implicó una pérdida del soporte. De qué modo conservar archivos o construir memoria histórica con lo digital” No se imprime. El álbum familiar dejó de existir. Las redes sociales son el nuevo soporte del álbum familiar”, dice. Y especula: “Hay un apagón mundial y adiós todas las fotos. A mí por un momento me gusta la idea”.

LOS ABRAZOS DE GABRIELA MUZZION
LOS ABRAZOS DE GABRIELA MUZZION
LOS SEGUNDOS DE CECILIA LENARDON
LOS SEGUNDOS DE CECILIA LENARDON
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